A pesar de su atractivo, Zamora sigue una ciudad todavía bastante desconocida para los españoles… de hecho yo había estado varias veces en la provincia pero no conocía la capital y aunque había escuchado lindezas, me sorprendió muy gratamente…

Son muchísimos los monumentos románicos que te encuentras así como quien no quiere la cosa en el casco antiguo de la ciudad. La joya de la corona es su hermosa Catedral románica cuya seña de identidad es su espectacular cimborrio de influencia bizantina y con escamas de piedra. Pero además hay otras iglesias y monumentos muy interesantes de ver y visitar como la Iglesia de Santa María Magdalena, Santa María la Nueva, San Cipriano o el Castillo entre otros muchos.

Catedral de Zamora

Para reponer fuerzas tras el paseo nada mejor que una tapita de su tradicional queso de oveja acompañado de un vinito de Toro, ¡delicioso tentempié!

Esta vez me he llevado a Valentina y es que en el hotel al que iba me dejaban llevar a la perra, incluso le ponían una camita.

Zamora románica

Muy recomendable elección la del hotel Valbusenda, un hotel de 35 habitaciones con spa, bodega y un restaurante vanguardista con vistas al campo zamorano y sus viñedos.  Este hotel está situado entre Zamora y Toro y me ha resultado muy agradable y tranquilo, ideal para descansar. Además puedes visitar sus bodegas, una visita guiada por el enólogo de la bodega que te explica con detalle todo el proceso que sigue el vino, ¡interesantísimo!

Os aconsejo que visitéis esta ciudad castellana, con seguridad os llevareis una grata sorpresa.