Si quieres conocer la cuna de la Ribera del Duero date una vuelta por Peñafiel, un bonito pueblo donde el vino forma parte de su cultura desde tiempo inmemorial. No hay quien, en esta tierra, no sepa de viñas, viñedos, bodegas o elaboración del vino, así que si te interesa el tema en un fin de semana puedes aprender un montón de curiosidades.

En el mismo Peñafiel está la bodega de Protos, ubicada en un edificio muy espectacular cuyo elemento visual más llamativo desde el exterior es su cubierta. Se debe a la excepcional situación de la bodega al pie del Castillo de Peñafiel y por ello ha sido diseñada en la forma de cinco crujías abovedadas que se orientan hacia el Castillo. Mediante piezas cerámicas de gran formato, reinterpreta de forma contemporánea los tejados predominantes en la zona.

Protos

El Castillo de Peñafiel es la joya de la corona de esta bonita zona vallisoletana. Se ubica en lo alto de un espigón que separa los valles del Duero y del Duratón y que domina visualmente siete valles lo que le confiere por su localización y volumen una presencia muy singular dentro del paisaje. Por su situación estratégica las vistas del entorno desde el Castillo son panorámicas y de gran belleza por sus amplias perspectivas. En las fotos podéis haceros una idea de las vistas desde lo alto de la torre del Castillo.

Castillo de Peñafiel

Vista desde el Castillo de Peñafiel

Otra curiosidad del pueblo es su Plaza del Coso, creada para la celebración de espectáculos taurinos y utilizada para otros motivos a lo largo del año, como el acto de la Bajada del Ángel el Domingo de Resurrección, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional. En los edificios de la Plaza del Coso destacan los balcones de madera que se convierten en palcos durante la celebración de las Fiestas de Nuestra Señora y San Roque y desde donde los propietarios del derecho de vistas pueden ver los festejos taurinos.

Coso

Para comer un lechazo espectacular típico de la zona, reserva en el restaurante Molino de Palacios. Y si quieres alojarte un sitio acogedor es el hotel Convento de las Claras.

Convento de las Claras

Son muchas las bodegas que se pueden visitar en esta zona pero una que os recomiendo especialmente es la de Emina del Grupo Matarromera. Esta bodega está arraigada en la idiosincrasia del Duero desde los remotos tiempos de los Vacceos hasta los monjes cistercienses del Monasterio de Santa María de Valbuena. La visita está muy bien organizada y aprendes un montón del mundo del vino. Podrás ver el Jardín de Variedades que rodea la bodega, el Museo del Vino y la Bodega Emina que nos descubrirán la historia y elaboración del vino y podrás realizar una cata dirigida de tres vinos: EMINA Verdejo, EMINA Pasión, EMINA Crianza. ¡Toda una experiencia!

Si como yo disfrutas del vino y de su cultura no dejes de hacerte una escapada de fin de semana a Peñafiel.