La dieta juega un papel fundamental en el cuidado de nuestro aspecto y es que la alimentación, el ejercicio y el descanso son tres pilares fundamentales a la hora de cuidar nuestra salud.

En esta ocasión y de mano de la dermatóloga Dra. Beatriz Fleta vamos a ver cómo productos procedentes de nuestra dieta nos pueden ayudar a recuperar el equilibrio perdido en nuestra apariencia…

Se trata de los nutricosméticos, sustancias naturales, de origen animal o vegetal contenidas habitualmente en los alimentos, con los que se persigue un beneficio cosmético. Si los utilizamos adecuadamente puede reportarnos muchos beneficios, aprendamos cómo…

Aunque son muchos los campos en los que la nutricosmética puede actuar, en esta ocasión nos centramos en las sustancias que pueden ayudarnos a retrasar el envejecimiento todas ellas con unas propiedades muy interesantes.El selenio inhibe la acción de radicales libres, por lo que previene el daño celular y retrasa el envejecimiento cutáneo. Es importante conocer que actúa sinérgicamente con la vitamina E, también con poder antioxidante. Esta además protege las membranas celulares y actúa a nivel de la barrera protectora de la piel.

Otro antioxidante es la vitamina C, este efecto se potencia si se toma conjuntamente con las vitaminas A y E. Además interviene en la síntesis del colágeno y los fibroblastos, de ahí sus propiedades antienvejecimiento.

La coenzima Q10 forma parte de procesos metabólicos intracelulares, más concretamente en la mitocondria. Con la edad y el consumo de algunos medicamentos puede verse disminuida, por lo que puede hacerse necesaria una suplementación.

El resveratrol es un compuesto presente en distintas especies vegetales (como la uva, cacao, arándanos y moras) y se cree que posee efectos antioxidantes. Diversos estudios muestras que actúan frente a los radicales libres.

El té verde posee actividad antioxidantes gracias a sus compuestos polifenólicos: inhibe la formación de radicales libres ahorrando antioxidantes fisiológicos.

Los carotenoides engloban un grupo de sustancias (betacaroteno, licopeno, astaxantina, luteína…) derivadas de la vitamina A responsables de la pigmentación roja, naranja o amarilla de numerosas frutas y verduras. Tienen un gran poder antioxidante con efectos beneficiosos sobre la piel y el ojo: como protección frente a la radiación ultravioleta o degeneración de estructuras oculares.

Los ácidos grasos poliinsaturados (entre ellos del tipo Omega -3 y omega-6) forman parte de las membranas celulares, poseen actividad antiinflamatoria y parece que podrían ser beneficiosos en trastornos como el acné o la psoriasis.

El Pycnogenol® es una sustancia comercializada en EEUU que se extrae de la corteza del Pinus pinaster, aunque puede obtenerse también de la uva y avellana. Protege al colágeno y elastina de su degradación, estimula la producción del  ácido hialurónico, puede mejorar el aspecto de las manchas y mejora la microcirculación, con lo que facilita el aporte de nutrientes a los tejidos.

El açai es una baya con excelentes propiedades antioxidantes. Es originaria del Amazonas y crece de la palmera Euterpe oleracea. Posee alto contenido en antioxidantes, vitaminas A, del grupo B, C y E, y minerales como el calcio, magnesio, potasio, zinc y ácidos grasos esenciales omega 3, 6 y 9. Estas bayas no se pueden consumir directamente y necesitan un proceso de elaboración para obtener su máximo beneficio nutricional.

La dieta debería aportarnos todos los nutrientes necesarios pero la realidad es que carecemos de los conocimientos y tiempo necesarios para planificar una buena alimentación. Es por ello por lo que es una buena idea recurrir a los suplementos en un intento de recuperar los beneficios que aportaría una dieta sana, completa y adaptada.