Si todavía no has estado en Budapest esta próxima primavera es el momento… Con un aire a París pero en el este de Europa, esta ciudad es uno de esos destinos que debes conocer y que muy probablemente te atrapará…

La ciudad de Budapest que conocemos en la actualidad nació a finales del siglo XIX con la unión Buda, Pest y Óbuda. Poco a poco se iría transformando en una ciudad moderna aunque siempre con ese aire decadente que la caracteriza.  Es en esta época en la que se construyen las grandes calles como la avenida Andrassy donde ahora se encuentran las tiendas más “chic” y se construye el primer puente permanente sobre el Danubio, el puente de las Cadenas.

A orillas del Danubio te encuentras con el Parlamento de Budapest, el edificio más representativo de la ciudad. Por la noche iluminado es espectacular y la vista desde Buda es todavía si cabe más impresionante. Claro que también es muy recomendable dar un paseo en barco por el Danubio e incluso aprovechar para cenar ahí en buena compañía…

Buda, es la zona más antigua de la ciudad, donde predominan las calles estrechas y adoquinadas rodeadas de monumentos y edificios neoclásicos, como por ejemplo el famoso Castillo de Buda. Pest, al este del Danubio, es más moderna y se caracteriza por sus grandes avenidas y los edificios Art Decó e influencias turcas, venecianas y Art Neuveau.

Situado en la parte de Pest, es decir, en la orilla oriental del Danubio está el barrio judío de Budapest . En él te vas a encontrar con la Sinagoga de Dohán, la segunda más grande del mundo. Además esta zona es una de las más animadas de la ciudad, allí puedes visitar los famosos “ruin bars”, bares que están en edificios que fueron abandonados y que el gobierno vendió y alquiló a jóvenes por poco dinero. Decorados con objetos de lo más variado (un reciclaje perfecto) le dan un aire “underground” que hace que esta ciudad sea visitada por mucha gente joven.

Es una ciudad con un tamaño manejable, perfecta para recorrerla andando. Por eso recomiendo la época de primavera, para evitar el fresquito del invierno húngaro…

Y para recuperar fuerzas una buena sopa y un rico guiso, típico en su gastronomía. La mayoría de los platos principales están preparados con carne de vaca, cerdo, pollo u oca, y también utilizan mucha pasta y verduras. Por cierto, ¡la carne de oca me sorprendió gratamente!

Verás que en muchos lugares por la calle venden un dulce muy típico que se llama kürtöskalács (torta de chimenea o estufa). Con forma de chimenea se trata de una pasta hecha a base de levadura fresca, aceite de girasol y agua, envuelta alrededor de un cilindro de madera en forma de rulo que se hace a la brasa y se espolvorea con azúcar. Actualmente hay muchas variedades que llevan por ejemplo canela, almendra, vainilla o chocolate.

Aprovecha que empieza el buen tiempo y hazte una escapada a Budapest, la “perla del Danubio”… ¡Y luego me cuentas qué te ha parecido!